Adam Sandler y Drew Barrymore se juntan por tercera vez en
un intento fallido por repetir la química que convirtió en un éxito las
comedias románticas The Wedding Singer y 50 First Dates. Si bien surge una
armónica y natural relación entre ambos, la totalidad del film fracasa, por el
mal uso de ciertos recursos.
El director Frank Coraci (Zookeper, Click y The Waterboy)
vuelve a trabajar con Sandler. Es conocido por dirigir algunas de sus películas
y ya hizo equipo con ambos actores en el primer film juntos. Mientras, los
guionistas Clare Sera y Ivan Menchell hacen equipo por primera vez demostrando
ser una dupla rescatable. Clare Sera actuó en las dos películas de The PrIncess
Diaries y Menchell tiene una larga carrera especialmente en la TV, participando
en la escritura de series como Jonas y The Nanny.
Un film que debía conjugar comedia romántica con viaje y
aventura termina por resultar algo agotador, cuando en vez de concentrarse la
mayor cantidad de tiempo en el viaje que las familias Raynolds y Friedman
realizan a África, dejan más de 50 minutos entre la introducción y el
desenlace.
Lo extenso de toda la parte anterior al viaje así como del
desarrollo posterior al regreso, hace que la película pierda lo que pudo ser
encantador; los paisajes y momentos de comedia e intimidad ocurridos en el
safari.
De igual manera, algunos personajes tienen una presencia
innecesariamente larga. Tanto Jen, la amiga de Barrymore, una cuarentona tonta
en busca de marido, como el ex esposo de la segunda, Mark, un mal padre que de
pronto quiere volver porque si. Son personajes de relleno para la historia,
flojos y que aparecen demasiado.
Pero no todo es un desastre, tanto las actuaciones de los
hijos de ambos protagonistas, como los papeles en cuanto tal, resultan muy
agradables. No se puede decir que sean los hijos normales, aunque lo extraño de
cada uno de estos cinco niños no sea explicado nunca, así como no tenga razón
aparente, no elimina la chispa que le dan a la historia.
Por otro lado, resulta bastante desagradable lo que para
buena parte del público de este tipo de películas resulta desapercibido. La
imagen que se da de África si bien puede servir, tal vez, para fomentar el
turismo en la región, la hace ver como el feliz y armonioso destino de unos
gringos estúpidos, que gastan su dinero en llevar a sus jóvenes amantes para
que establezcan lazos con sus hijos.
De este film podemos rescatar el intento de hacer el guión
de una comedia romántica diferente, lo cual se expresa en algunos giros en la
historia poco comunes, así como la mencionada caracterización de los hijos de
la pareja. Aunque un final emotivo aunque demasiado predecible, nos haga dudar
incluso de esto.
Manuel Azuaje Reverón
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