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sábado, 2 de agosto de 2014

Blended: No todo lo que sale bien dos veces sale bien a la tercera.



Adam Sandler y Drew Barrymore se juntan por tercera vez en un intento fallido por repetir la química que convirtió en un éxito las comedias románticas The Wedding Singer y 50 First Dates. Si bien surge una armónica y natural relación entre ambos, la totalidad del film fracasa, por el mal uso de ciertos recursos.

El director Frank Coraci (Zookeper, Click y The Waterboy) vuelve a trabajar con Sandler. Es conocido por dirigir algunas de sus películas y ya hizo equipo con ambos actores en el primer film juntos. Mientras, los guionistas Clare Sera y Ivan Menchell hacen equipo por primera vez demostrando ser una dupla rescatable. Clare Sera actuó en las dos películas de The PrIncess Diaries y Menchell tiene una larga carrera especialmente en la TV, participando en la escritura de series como Jonas y The Nanny.


Un film que debía conjugar comedia romántica con viaje y aventura termina por resultar algo agotador, cuando en vez de concentrarse la mayor cantidad de tiempo en el viaje que las familias Raynolds y Friedman realizan a África, dejan más de 50 minutos entre la introducción y el desenlace.

Lo extenso de toda la parte anterior al viaje así como del desarrollo posterior al regreso, hace que la película pierda lo que pudo ser encantador; los paisajes y momentos de comedia e intimidad ocurridos en el safari.

De igual manera, algunos personajes tienen una presencia innecesariamente larga. Tanto Jen, la amiga de Barrymore, una cuarentona tonta en busca de marido, como el ex esposo de la segunda, Mark, un mal padre que de pronto quiere volver porque si. Son personajes de relleno para la historia, flojos y que aparecen demasiado.

Pero no todo es un desastre, tanto las actuaciones de los hijos de ambos protagonistas, como los papeles en cuanto tal, resultan muy agradables. No se puede decir que sean los hijos normales, aunque lo extraño de cada uno de estos cinco niños no sea explicado nunca, así como no tenga razón aparente, no elimina la chispa que le dan a la historia.

Por otro lado, resulta bastante desagradable lo que para buena parte del público de este tipo de películas resulta desapercibido. La imagen que se da de África si bien puede servir, tal vez, para fomentar el turismo en la región, la hace ver como el feliz y armonioso destino de unos gringos estúpidos, que gastan su dinero en llevar a sus jóvenes amantes para que establezcan lazos con sus hijos.

Al parece, todos los habitantes de África están dedicados a suministrar entretenimiento a los turistas, para ello por supuesto deben actuar como idiotas durante todo el tiempo que éstos visitan su continente. Ninguno de los africanos presentes en la película dejó de actuar como imbécil, haciendo mal su trabajo o el ridículo. Recuerda mucho a la imagen que se da de los mexicanos en la película de Ben Stiller The Heartbreak Kid.

De este film podemos rescatar el intento de hacer el guión de una comedia romántica diferente, lo cual se expresa en algunos giros en la historia poco comunes, así como la mencionada caracterización de los hijos de la pareja. Aunque un final emotivo aunque demasiado predecible, nos haga dudar incluso de esto. 

Manuel Azuaje Reverón

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