Por esta película, Moonrise Kingdom, Anderson y Coppola fueron nominados al Oscar por mejor guión original, premio que se llevó Tarantino por Django. Quién estaba en mejor condición para recibir el premio ameritaría una larga discusión, ya que Django es sin dudas una excelente producción, con un excelente guión.
La historia que nos presenta Anderson resulta inicialmente conmovedora para aquellos que desconocen del cine de este director. Aquel que se encuentre familiarizado con sus anteriores películas de dará cuenta de que siempre hay algo más.
El tema es el amor, el amor extraordinario que sólo sucede en la infancia, pero uno que por las características de los involucrados genera una aventura colmada de situaciones aparatosas. No por niños hay ausencia de una inteligencia sorprendente, en muchos casos mayor que la de los "adultos". También se trata la extraordinaria personalidad tras quienes parecen llevar una vida "normal".
El escenario donde se desarrolla la historia resulta cuadrar a la perfección, se trata de una isla poco habitada que se conecta con otras islas a través de una serie de lagos y que pronto será azotada por una tormenta. Nos encontramos con un ambiente propicio para la aventura que se descontrola.
La película se alimenta de una excelente fotografía y unas extraordinarias actuaciones que por demás se agradecen. Un humor ya característico de Anderson se suma a los elementos que hacen de ésta una producción con su sello particular.
Esta nueva cinta del director norteamericano es un elogio a lo "raro", a eso que siempre termina siendo extraordinario, personalidades diferentes pero siempre complejas que rompen cualquier monotonía. Los personajes y el desarollo de la historia resultó poco comprensible para el espectador común, que en algunos casos llegó a abandonar la sala de cine. Es probable que sólo los "raros" desde la identificación podremos disfrutar esta excelente película.
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