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domingo, 19 de mayo de 2013

Complicidad.






Sonrío,
Hacia afuera,
El gesto involuntario
Se apodera de mi rostro,
Emana continuamente,
 Expresa
La emoción inesperada,
La grandeza
De lo extraordinario.

Sonrío,
Hacia adentro,
Como una palpitación,
Un reconocimiento,
Una convulsión interna,
Un espasmo de felicidad,
No puede ser sino crecimiento,
Sabiendo que es compartido,
Se hace más grande.  

lunes, 6 de mayo de 2013

Moonrise Kingdom

Wes Anderson vuelve a traernos una comedia diferente, su octava película. Con un guión de la mano del propio Anderson y Román Coppola, su colaborador en The Life Aquatic with Steve Zissou y The Darjeeling Limited. Si, otro del clan Coppola, hijo de Francis Ford Coppola y hermano de la galardonada directora Sofía Coppola, con quien colaborón en María Antonieta y en Las Vírgenes Suicidas.
Por esta película, Moonrise Kingdom, Anderson y Coppola fueron nominados al Oscar por mejor guión original, premio que se llevó Tarantino por Django. Quién estaba en mejor condición para recibir el premio ameritaría una larga discusión, ya que Django es sin dudas una excelente producción, con un excelente guión. 
La historia que nos presenta Anderson resulta inicialmente conmovedora para aquellos que desconocen del cine de este director. Aquel que se encuentre familiarizado con sus anteriores películas de dará cuenta de que siempre hay algo más.
Se trata de un acercamiento a la niñez, pero a una niñez muy peculiar protagonizada por un pequeño ensimismado y reflexivo (Sam), acostumbrado a causar desastres por donde se dirige y a generar molestia con su perspicacia. El
peculiar personaje se va a enamorar de una niña (Suzy) con quien comparte las mismas inquietudes y visión de mundo, caracterizada por una mirada que oscila entre la complejidad y la inocencia.
El tema es el amor, el amor extraordinario que sólo sucede en la infancia, pero uno que por las características de los involucrados genera una aventura colmada de situaciones aparatosas. No por niños hay ausencia de una inteligencia sorprendente, en muchos casos mayor que la de los "adultos". También se trata la extraordinaria personalidad tras quienes parecen llevar una vida "normal".
El resto de los personajes que giran en torno a la aventura no se salvan de ser "raros". Un Edward Norton
dedicado a ser jefe de un campamento juvenil. Bruce Willis interpretando a un policía sin mucho trabajo que dentro de su rutina entabla una relación amorosa con una mujer casada, la madre de Suzy, papel que lleva con maestría Frances Mcdorman. EL padre de Suzy es interpretado por Bill Murray, quien caracteriza a un esposo agotado que intenta resolver la crisis de su matrimonio, bajo la sospecha de la relación extramarital que lleva Mcdorman. Por allí nos encontraremos en pequeños pero sustanciales papeles a Hervy Kaitel y Tilda Swinton.
El escenario donde se desarrolla la historia resulta cuadrar a la perfección, se trata de una isla poco habitada que se conecta con otras islas a través de una serie de lagos y que pronto será azotada por una tormenta. Nos encontramos con un ambiente propicio para la aventura que se descontrola.
La película se alimenta de una excelente fotografía y unas extraordinarias actuaciones que por demás se agradecen. Un humor ya característico de Anderson se suma a los elementos que hacen de ésta una producción con su sello particular. 
Esta nueva cinta del director norteamericano es un elogio a lo "raro", a eso que siempre termina siendo extraordinario, personalidades diferentes pero siempre complejas que rompen cualquier monotonía. Los personajes y el desarollo de la historia resultó poco comprensible para el espectador común, que en algunos casos llegó a abandonar la sala de cine. Es probable que sólo los "raros" desde la identificación podremos disfrutar esta excelente película.



Caminar y Avanzar.




Como quien abandona las puertas del cielo
Se dirige el hombre hacia las catacumbas,
Avanza despacio pero firme,
Desnudo y con el puño izquierdo en alza.
El caminar decidido hacia un futuro inhóspito,
Está despojado de ropajes, de vanidades y orgullos.
No se detiene,
Los pies descalzos retumban,
Se le unen miles,
Son millones los que brotan de la tierra,
Del sudor del trabajo,
Van con las banderas de la liberación.