Dos corrientes,
dos ríos que se encuentran de pronto,
terminan unidos
irremediablemente
parte de sus aguas sólo esperan
para estar juntas.
Así somos,
diferentes,
torrenciales,
libres,
siempre fluyendo.
Nos encontramos
sin poder evitarlo,
los cauces han conspirado.
Parte de nuestras aguas se intercambian,
hay un poco de cada uno
que llena al otro,
para seguir el camino
dos aguas que fluyen
cambiando juntas.

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