No hay consuelo en la patria rota,
La que hace mucho perdió su camino
Traicionada y vendida por unas
monedas
Gastadas en entretener al traidor,
Ahora en su vientre se escucha en
aumento
El rugido del pueblo que padece
Las consecuencias de los actos
ajenos,
No tardará en convulsionar
Cuando se vengan abajo los dueños,
Tendrá que correr en la sangre y el
fuego
De su
propia destrucción.
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